Dismenorrea: una condición común, pero no es normal
Por Dr. Juan F. Stecher • 15 de marzo, 2024
Cuando el dolor menstrual se repite mes a mes, muchas mujeres lo asumen como algo inevitable. "A mi mamá también le pasaba", "se me pasará con los años". Pero el dolor que impide concentrarse o hacer tus actividades normales durante la menstruación —lo que médicamente llamamos dismenorrea— no es algo que debamos normalizar.
Qué tan frecuente es
La dismenorrea afecta a la mayoría de las mujeres en edad fértil, especialmente a adolescentes y jóvenes. Los estudios muestran cifras preocupantes:
- En México, 64 % de universitarias reportan dismenorrea; el 65 % dice que el dolor limita sus actividades, y solo una de cada cuatro consulta a un médico.
- En estudiantes de secundaria, la prevalencia llega al 48 %, con un 24 % de ausentismo escolar.
- En un estudio danés con más de 32 000 mujeres (15–45 años), el 80 % presentaba disminución de productividad durante la menstruación.
Es decir, el dolor menstrual afecta el bienestar, el estudio y el trabajo de millones de mujeres, pero muchas no consultan o se automedican.
Tipos de dismenorrea
Dismenorrea primaria
Es la más frecuente. Se presenta en mujeres jóvenes, habitualmente uno o dos años después de la primera menstruación, cuando ya se establecieron ciclos ovulatorios. Se debe a contracciones uterinas intensas causadas por un exceso de prostaglandinas, sustancias que el útero libera durante la menstruación para expulsar el endometrio. El dolor suele comenzar unas horas antes o al inicio del sangrado y puede acompañarse de náuseas, fatiga o diarrea. No hay una enfermedad estructural de fondo, pero el malestar puede ser severo y afectar la calidad de vida.
Dismenorrea secundaria
Aparece en mujeres que previamente no tenían dolor o cuando este se vuelve más intenso o persistente con los años. En este caso, sí existe una causa orgánica identificable. Entre las más comunes están: endometriosis, adenomiosis, miomas uterinos, enfermedad inflamatoria pélvica crónica, estenosis cervical o adherencias, uso de DIU y síndrome de congestión pélvica. También puede deberse a alteraciones intestinales, urinarias o psicológicas que se expresan como dolor pélvico cíclico.
Causas más frecuentes según la edad
- Adolescencia y primeros años de vida fértil: dismenorrea primaria asociada a ciclos ovulatorios recientes y exceso de prostaglandinas; en un subgrupo puede existir endometriosis inicial.
- 20 a 30 años: endometriosis (la causa secundaria más frecuente en esta etapa) y, en menor grado, enfermedad inflamatoria pélvica o alteraciones anatómicas adquiridas.
- Mayores de 35 años: adenomiosis, miomas, persistencia o progresión de endometriosis, y ocasionalmente causas estructurales como obstrucciones cervicales o adherencias intrauterinas.
- Transición a la menopausia: adenomiosis y miomas como causas predominantes; con frecuencia coexisten factores mixtos (estructurales y hormonales).
Cuándo consultar
Debes consultar si el dolor te impide estudiar, trabajar o realizar tus actividades normales; si se acompaña de sangrado abundante o irregular; si apareció después de los 25–30 años o ha empeorado progresivamente; si no mejora con medidas básicas o analgésicos; o si se asocia a dificultad para quedar embarazada o dolor durante las relaciones sexuales.
Mensaje de esperanza
La dismenorrea tiene tratamiento y el alivio es posible. En los casos primarios, el manejo inicial puede incluir antiinflamatorios no esteroidales (AINEs), idealmente desde el inicio del dolor o antes de la menstruación, calor local (como guateros o compresas calientes) y actividad física regular. Técnicas de relajación y respiración también ayudan a disminuir la tensión asociada al dolor. Se ha utilizado los suplementos de magnesio para tratar el dolor. En algunos casos en que no sirven estas terapias, el uso de anticonceptivos hormonales puede reducir el dolor al suprimir la ovulación.
Cuando se sospecha una causa secundaria, el tratamiento se orienta según el diagnóstico (por ejemplo, manejo de endometriosis o miomas).
No lo normalices, escúchate
El dolor menstrual no es una condena hereditaria ni un precio por ser mujer. Si tu mamá o tu abuela lo padecieron, eso no significa que tú debas soportarlo. Tu cuerpo está hablando, y escuchar esos síntomas es el primer paso para sanar.
En el Centro Billings de Ginecología Endocrinológica te acompañamos a entender tu ciclo, descubrir la causa de tu dolor y recuperar un equilibrio hormonal saludable. Porque el dolor menstrual puede ser común, pero no es normal.
Referencias
- Ortiz MI. Primary dysmenorrhea among Mexican university students: prevalence, impact and treatment. Eur J Obstet Gynecol Reprod Biol 2010; 152:73.
- Ortiz MI, Rangel-Flores E, Carrillo-Alarcón LC, Veras-Godoy HA. Prevalence and impact of primary dysmenorrhea among Mexican high school students. Int J Gynaecol Obstet 2009; 107:240.
- Schoep ME, Adang EMM, Maas JWM, et al. Productivity loss due to menstruation-related symptoms: a nationwide cross-sectional survey among 32 748 women. BMJ Open 2019; 9:e026186.
- American Academy of Family Physicians. Primary Dysmenorrhea: Prevalence, Impact, and Treatment. Am Fam Physician. 2021;104(3):164–170.